
marzo 9, 2026
La industria de gestión de activos en América Latina ha iniciado una transición importante de la recuperación a la reinvención. Según el reporte Global Asset Management (2025), el sector regional creció un 14% en 2024, contribuyendo a un AuM global de US$128 billones. Casos como en Brasil lidera con >50% del AuM regional; México alcanza US$600 mil millones; Chile destaca con una expansión del 20% en AuM y un avance del 48% en fondos mutuos minoristas. De otro parte, sobre los ETFs activos representaron el 44% de los lanzamientos, reflejando una sofisticación en la oferta para capturar alfa en entornos volátiles.
Diagnóstico del sistema financiero y mercado de capitales en Perú 2026
La solidez del sistema financiero peruano se sustenta en términos de intercambio históricamente altos, impulsados por el rally del oro (+52.5% YTD) y el cobre (+26.4% YTD). Esta liquidez macroeconómica ha permitido una flexibilización de las condiciones financieras y un dinamismo en colocaciones sin Reactiva; el segmento corporativo creció 9.7% y el hipotecario 6.8% (BCRP, 2025).
Caracterización multidimensional del cliente
El perfil del cliente, que tiene al frente las gestoras de fondos se caracteriza por:
| Categoría de Cliente | Comportamiento |
| Personas Naturales (Minoristas/Retail) | Predominantemente conservador (57% de los partícipes). |
| Clientes de Alto Patrimonio (Wealth Management) | Buscan la preservación del legado familiar, crecimiento patrimonial y transferencia eficiente a futuras generaciones. |
| Inversionistas Institucionales | En 2025, las AFP han mostrado un sesgo hacia la liquidez y activos defensivos debido a los retiros de fondos de pensiones. |
| Inversionistas Corporativos | Optan por emisiones internacionales para recomponer pasivos y mitigar riesgos políticos en periodos electorales. |
| Inversionistas Jóvenes | Prefieren el acceso a través de aplicaciones web y plataformas digitales con menores comisiones. |
| Segmento Afluente | Muestran un interés creciente en alinear sus valores éticos (ESG) con sus decisiones financieras. |
| Inversionistas No Residentes (Extranjeros) | Tienen apetito por el riesgo emergente y suelen cubrir sus posiciones con derivados cambiarios. |
Conclusiones
Para capturar valor, las gestoras deben trascender la oferta tradicional mediante:

La inteligencia artificial está acelerando todo: ideas, producto, ejecución, automatización, salida al mercado. Lo que antes tomaba meses, hoy puede tomar días. Lo que antes exigía estructura, hoy muchas veces exige algo más difícil: criterio.
Y eso está cambiando el juego completo.
Stanford reportó que en 2024 el 78% de las organizaciones ya estaba usando IA, frente al 55% del año anterior. Además, la inversión privada global en IA generativa llegó a 33.9 mil millones de dólares en 2024. No estamos hablando de una tendencia en exploración. Estamos hablando de una nueva base operativa para competir.
Eso tiene una consecuencia directa para el mundo startup: bajar barreras de entrada también baja el valor de muchas ventajas que antes parecían diferenciales.
Si todos pueden prototipar más rápido, escribir más rápido, producir más rápido y automatizar más rápido, entonces la ventaja deja de estar en hacer. Y vuelve a estar en entender.
Entender mejor el problema.
Entender mejor al usuario.
Entender mejor qué espacio de mercado vale la pena ocupar.
Y sobre todo, entender que usar IA ya no va a ser una ventaja competitiva. Va a ser lo mínimo.
De hecho, Y Combinator reveló que una cuarta parte de las startups de su batch W25 tenía codebases casi completamente generadas por inteligencia artificial. Eso no solo habla de velocidad. Habla de algo más importante: la ejecución se está volviendo commodity más rápido de lo que muchos imaginan.
Por eso creo que el futuro de las startups no se va a definir por quién adopte IA primero, sino por quién logre construir algo menos replicable con ella.
Porque la IA puede acelerar una compañía.
Pero no puede inventarle una posición.
No puede darle una mirada.
Y definitivamente no puede construirle una marca con algo propio que decir.
Vamos a ver más startups, sí.
Más MVPs, también.
Más eficiencia, sin duda.
Lo que todavía no está garantizado es ver más relevancia.
Y ahí es donde empieza lo verdaderamente escaso.

La tokenización de activos reales (Real World Assets, RWA) ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en una de las transformaciones más relevantes del sistema financiero global. Consiste, en esencia, en representar activos tradicionales —bonos, inmuebles, facturas, commodities o participaciones en fondos— como tokens digitales en redes blockchain, permitiendo su fraccionamiento, trazabilidad y transferencia casi instantánea.
Las proyecciones globales son contundentes: diversos estudios estiman que el mercado de activos tokenizados podría alcanzar entre USD 4 y 16 trillones hacia 2030, dependiendo del ritmo de adopción institucional. Este crecimiento no es casual. Responde a una necesidad estructural: hacer más eficientes, accesibles y líquidos mercados que hoy siguen operando con fricciones del siglo XX.
En América Latina, esta tendencia adquiere una relevancia particular. En una región donde el acceso al financiamiento es limitado y los mercados de capitales son poco profundos, la tokenización aparece como una infraestructura alternativa para democratizar la inversión y expandir el crédito productivo.
El ecosistema fintech latinoamericano ha mostrado un crecimiento sostenido en la última década, con miles de startups activas y una creciente adopción de activos digitales. Sin embargo, el verdadero potencial de la tokenización RWA en la región no está en el trading especulativo, sino en su capacidad de transformar activos tradicionalmente ilíquidos en instrumentos financieros dinámicos.
Los sectores con mayor potencial incluyen:
En este contexto, la tokenización no compite con el sistema financiero tradicional: lo complementa y expande, especialmente en segmentos donde la banca no llega o lo hace con altos costos.
Uno de los principales desafíos para el desarrollo de la tokenización en América Latina es la fragmentación regulatoria. Mientras algunos países avanzan hacia marcos más claros, otros mantienen zonas grises que limitan la escala de estos modelos.
Brasil se posiciona como el caso más avanzado. La Comissão de Valores Mobiliários (CVM) ha impulsado un enfoque progresivo mediante sandbox regulatorios y autorizaciones específicas para emisiones tokenizadas. Además, el desarrollo del Drex (la moneda digital del Banco Central) abre la puerta a una integración más profunda entre activos tokenizados y dinero programable.
Este enfoque permite algo clave: experimentar sin comprometer la estabilidad del sistema, generando aprendizajes regulatorios en tiempo real.
México cuenta con una de las primeras leyes fintech de la región. Sin embargo, su enfoque inicial no contempló plenamente la tokenización de valores. Esto ha generado un entorno donde la innovación avanza, pero con restricciones, especialmente en la emisión de activos financieros tokenizados.
Aun así, existe un espacio importante desde figuras como las SOFOMs y plataformas de financiamiento alternativo.
Chile ha avanzado recientemente con su Ley Fintech, con un fuerte énfasis en open finance. Si bien la tokenización aún no es el eje central, el país cuenta con condiciones institucionales para convertirse en un actor relevante en el corto plazo.
En Argentina, el contexto macroeconómico ha acelerado la adopción de soluciones alternativas. La tokenización emerge como una herramienta para preservar valor, acceder a financiamiento y operar fuera de restricciones tradicionales. Esto ha dado lugar a casos innovadores, aunque en un entorno regulatorio aún incierto.
En países como Perú, el desarrollo aún es incipiente, pero con señales claras de interés tanto desde el ecosistema fintech como desde los reguladores. La oportunidad radica en aprender de los early movers y diseñar marcos proporcionales desde el inicio.
En la región ya existen experiencias concretas de tokenización de activos reales:
Estos casos comparten una característica: no buscan reemplazar al sistema financiero, sino resolver ineficiencias específicas, como costos de intermediación, tiempos de liquidación o acceso limitado a inversionistas.
El caso brasileño merece especial atención. La combinación de regulador activo, sistema financiero sofisticado y adopción tecnológica ha convertido al país en un verdadero laboratorio de innovación.
El desarrollo del Drex introduce un elemento disruptivo: la posibilidad de integrar activos tokenizados con una moneda digital oficial, habilitando modelos de “delivery versus payment” programable y reduciendo riesgos operativos.
Esto posiciona a Brasil no solo como líder regional, sino como un referente global en la convergencia entre blockchain y finanzas tradicionales.
A pesar del avance, existen desafíos estructurales:
Superar estas barreras será clave para pasar de casos piloto a adopción masiva.
La tokenización de activos reales ofrece beneficios concretos para América Latina:
En una región donde el crédito es escaso y caro, esto no es menor: es potencialmente transformacional.
En los próximos 5 a 10 años, es probable que veamos una convergencia progresiva entre el sistema financiero tradicional y las infraestructuras blockchain.
Los bancos no desaparecerán, pero evolucionarán hacia nuevos roles. Las fintech seguirán siendo catalizadores de innovación. Y los reguladores tendrán el desafío de equilibrar estabilidad con experimentación.
La tokenización no reemplazará los mercados de capitales: los reconfigurará.
La tokenización de activos reales no es una tendencia pasajera. Es una evolución natural hacia mercados más eficientes, inclusivos y digitales.
Para América Latina, representa una oportunidad única: no solo adoptar una innovación, sino diseñar desde cero una nueva arquitectura financiera más accesible y competitiva.
El reto ahora no es tecnológico. Es institucional.
Y quienes logren entenderlo a tiempo no solo liderarán la innovación financiera en la región, sino que definirán el futuro de sus mercados de capitales.

En el dinamismo actual del sector financiero, las startups han dejado de ser meras competidoras para convertirse en los laboratorios de innovación que definen el futuro del capital. Sin embargo, en un entorno donde la Inteligencia Artificial (IA) promete eficiencia, surge una pregunta crítica para el inversionista y el líder de hoy: ¿En qué parte de la ecuación queda la confianza humana?
En mi opinión la verdadera transformación digital no reside en reemplazar el discernimiento humano, sino en potenciarlo. La IA tiene un mejor desempeño en activividades relacionadas a la creación de contenidos mientras que el ser humano supera los resultados en todas las actividades relacionadas a toma de decisiones estratégicas. Estamos frente a una realidad muy compleja que requiere trabajo combinado entre los seres humanos y las máquinas, y debemos desarrollar estrategias, estructuras y procesos con un nivel de innovación que debe evolucionar junto con la evolución de la tecnología.
La Sinergia «Humano-Máquina» en las Fintech
Las startups financieras están demostrando que la IA puede democratizar el acceso a la inversión. No obstante, el éxito sostenible de estas plataformas no depende únicamente de la potencia de sus algoritmos, sino de su capacidad para:
El Futuro: Estrategia con Alma
Para el ecosistema regional, el mensaje es claro: la IA es el copiloto ideal, pero el juicio crítico y la ética siguen siendo responsabilidad del piloto humano. No buscamos organizaciones que funcionen como máquinas, sino máquinas que permitan a las organizaciones ser más humanas.
La inversión más inteligente que podemos hacer hoy no es solo en tecnología, sino en el desarrollo de las competencias humanas que nos permitan liderar esa tecnología con criterio y visión de futuro.


Cuando los mercados financieros miran al Estrecho de Ormuz, la obsesión suele ser el flujo de barriles de crudo. Sin embargo, en el 2026, existe una vulnerabilidad más crítica para el sistema financiero global: las arterias de fibra óptica que descansan en el lecho marino. Por este enclave transita gran parte del tráfico de datos que conecta los nodos financieros de Europa y Asia. Un corte accidental o provocado en estos cables no solo apagaría internet; congelaría transacciones bancarias transcontinentales, disparando una volatilidad sin precedentes.
Ante esta amenaza, ha surgido un ecosistema de startups que están redefiniendo la seguridad de infraestructura crítica. MarTechs; startups marinas, están utilizando IA con Sensores Acústicos Distribuidos (DAS) para transformar los propios cables en «micrófonos» inteligentes. Estos algoritmos detectan, en tiempo real, si un ancla se arrastra o si un sumergible se aproxima, permitiendo a los bancos y fondos de cobertura activar protocolos de redundancia antes de que ocurra la desconexión. Para el inversor en la región, estas startups representan una oportunidad de cobertura estratégica en ciberseguridad física.
Como profesional que trabaja en la intersección humano-máquina, estoy convencida de que la tecnología debe servir al humano, veo aquí un reto estratégico para el futuro empresarial. La digitalización extrema nos ha hecho eficientes, pero también frágiles. Si la IA que protege los cables falla, la responsabilidad recae en el talento. ¿Están nuestras instituciones financieras preparadas para operar en un escenario de latencia extrema? La verdadera resiliencia no está solo en el código, sino en la capacidad de los líderes para gestionar crisis de conectividad sin perder la integridad ética ni la operatividad.
El enclave de Ormuz nos obliga a repensar la Sostenibilidad en la infraestructura digital. Las startups que apuestan por rutas alternativas y sistemas de «auto-reparación» mediante drones submarinos autónomos no solo protegen el capital, sino que garantizan la estabilidad social. Sin conectividad, el acceso a servicios básicos y remesas desaparece, golpeando a los más vulnerables. Invertir en esta tecnología es, por tanto, una apuesta por la sostenibilidad del sistema global.
Estrategia para el inversor: La seguridad de los cables en Ormuz se convierte en un nuevo indicador de riesgo país. Diversificar en startups de monitoreo de infraestructura submarina es hoy tan vital como vigilar las reservas de oro.
Conclusión
La estabilidad en el Estrecho de Ormuz hoy se mide en gigas tanto como en barriles. Para el ecosistema financiero, el éxito dependerá de nuestra capacidad para integrar la IA predictiva con un liderazgo humano resiliente. Es de relevancia entender que el futuro de las finanzas no solo depende de lo que flota sobre el agua, sino de la inteligencia que protege lo que yace bajo ella.

La industria de gestión de activos en América Latina ha iniciado una transición importante de la recuperación a la reinvención. Según el reporte Global Asset Management (2025), el sector regional creció un 14% en 2024, contribuyendo a un AuM global de US$128 billones. Casos como en Brasil lidera con >50% del AuM regional; México alcanza US$600 mil millones; Chile destaca con una expansión del 20% en AuM y un avance del 48% en fondos mutuos minoristas. De otro parte, sobre los ETFs activos representaron el 44% de los lanzamientos, reflejando una sofisticación en la oferta para capturar alfa en entornos volátiles.
Diagnóstico del sistema financiero y mercado de capitales en Perú 2026
La solidez del sistema financiero peruano se sustenta en términos de intercambio históricamente altos, impulsados por el rally del oro (+52.5% YTD) y el cobre (+26.4% YTD). Esta liquidez macroeconómica ha permitido una flexibilización de las condiciones financieras y un dinamismo en colocaciones sin Reactiva; el segmento corporativo creció 9.7% y el hipotecario 6.8% (BCRP, 2025).
Caracterización multidimensional del cliente
El perfil del cliente, que tiene al frente las gestoras de fondos se caracteriza por:
| Categoría de Cliente | Comportamiento |
| Personas Naturales (Minoristas/Retail) | Predominantemente conservador (57% de los partícipes). |
| Clientes de Alto Patrimonio (Wealth Management) | Buscan la preservación del legado familiar, crecimiento patrimonial y transferencia eficiente a futuras generaciones. |
| Inversionistas Institucionales | En 2025, las AFP han mostrado un sesgo hacia la liquidez y activos defensivos debido a los retiros de fondos de pensiones. |
| Inversionistas Corporativos | Optan por emisiones internacionales para recomponer pasivos y mitigar riesgos políticos en periodos electorales. |
| Inversionistas Jóvenes | Prefieren el acceso a través de aplicaciones web y plataformas digitales con menores comisiones. |
| Segmento Afluente | Muestran un interés creciente en alinear sus valores éticos (ESG) con sus decisiones financieras. |
| Inversionistas No Residentes (Extranjeros) | Tienen apetito por el riesgo emergente y suelen cubrir sus posiciones con derivados cambiarios. |
Conclusiones
Para capturar valor, las gestoras deben trascender la oferta tradicional mediante:

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